Si una cosa quedó clara es que los gladiadores azules se dejaron todo en el césped del coliseo oviedista y que si cayeron derrotados quizás es porque no dieron para más. Pero lucharon, sufrieron, corrieron y trabajaron por intentar lograr no perder y quizás en fases del encuentro lo merecieron, aunque frente a ellos se alzaba un púgil difícil de derribar.El combate aún no ha terminado, y aunque el gladiador oviedista está tendido en la arena aún no ha dado su último golpe ni ha derramado su última gota de sudor para luchar por su objetivo.
Quedan 90 minutos (salvo el 1-2) para derribar al oponente, para asestarle un golpe tan duro como el que se vivió en el Tartiere, para demostrar quien no se rinde jamás y para que el sueño continúe. No será fácil, nadie dijo que lo fuera, pero con el apoyo de cientos de miles de incansables aficionados todo es posible. Y si digo cientos de miles porque aunque unos pocos menos son los que acuden al coliseo otros tantos apoyan desde donde se encuentran a sus valientes luchadores.
El combate no ha terminado, se ha perdido una de las batallas, pero queda mucha guerra por dar. Hay que ganar, no querer marcar el segundo antes del primero. Sólo pensar en ganar. Es evidente que el 0-1 no vale pero es por donde hay que empezar. Los gladiadores del Real Oviedo son capaces de ello, en frente tendrán posiblemente el mejor equipo al que se han enfrentado esta temporada, pero precisamente ante las adversidades es cuando estos jugadores crecen y se superan.
Seguimos confiando en vosotros, sois el Real Oviedo y aún es posible. Ahora más que nunca #volveremos.
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