Han pasado diez jornadas y me he decidido por hacer balance
de lo que llevamos de liga en el grupo primero de Segunda 'B'. El Real Oviedo
está llamado a ser campeón de grupo y como ya he comentado en alguna de las
transmisiones en Radio Asturias (Cadena SER) tiene los cimientos para ello.
Comenzó la liga lejos del Tartiere, en Burgos, con uno de los mejores
partidos en lo que va de temporada y eso que hubo que sufrir al final.
Pero, era un equipo atrevido, generoso, con combinaciones continuas por las
bandas y centros al área. A lo de aquel día sólo se pareció el partido frente
al Noja, pero cuando te empatan después de ir por delante en el marcador te
dejan un sabor amargo que te hace ver las cosas de otra manera. En el resto de
partidos, el porcentaje de centros al área ha disminuido considerablemente
El juego de toque en el Real
Oviedo existe pero fundamentalmente entre los centrales, en el campo propio, el
lugar donde dejan los rivales que el equipo juegue. Jugadores como Annunziata, Héctor Simón, Jon Erice, Señé o Salva Rivas
tienen que recorrer mucho espacio del campo para poder recibir y no para crear
precisamente si no para quitarse el balón de encima debido a la presión de los
rivales.
Está demostrado que el Real Oviedo se vertebra en Diego Cervero. Lo ha jugado todo y sin ser
sustituido hasta la fecha, tan sólo Orlando Quintana y José Antonio Pardo
igualan sus números en cuanto a minutos se refiere. Otros como Héctor Simón
o Susaeta también han jugado todos los partidos aunque no todos los minutos.
Por eso es más preocupante lo que ocurre con el remate de Cervero en los
últimos encuentros.
Los demás equipos se han dado cuenta de que si acumulan
jugadores entre Cervero y el centro del campo al Real Oviedo le cuesta crear
peligro. La prueba está en que en los últimos encuentros el delantero del
conjunto carbayón apenas ha intervenido en el remate final. El fuerte del
capitán azul no es jugar a la espalda de las defensas rivales y eso lo paga el
equipo atascándose en numerosas ocasiones.
Pero, el equipo está
bien, diferente al del inicio, más conservador, menos atrevido y quizás menos
alocado. Aún continua preocupando el excesivo número de despistes
defensivos (jueguen unos u otros), pero el camino parece el correcto. Ahora se
hacen las cosas con más tranquilidad, más similar al Real Oviedo de Granero de
la temporada pasada.
Quedan muchas jornadas todavía por delante, aún no se ha
enfrentado a todos los rivales y los números son buenos. Tendremos paciencia
para ver que el trabajo dará sus frutos cuando las oportunidades vuelvan a
convertirse en goles.
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