lunes, 27 de mayo de 2013

El jugador número 12

Normalmente las comparaciones son odiosas, pero el ambiente vivido en el Carlos Tartiere en el partido frente el Albacete, bien podría parecerse al de otras ligas como la inglesa, la italiana o la alemana. Y digo esto porque la española cada vez deja más que desear en cuanto a animación y ambiente de fútbol se refiere.

La afición del Real Oviedo está claro que es su activo más valioso. Ni la cantera (que también), ni las instalaciones, ni nada más que su sentimiento. El que tienen miles y miles de personas, no solo ovetenses o asturianas. El objeto más preciado del oviedismo son sus almas.

Podrán decir que la presión del Tartiere puede con los jugadores locales, o que es muy exigente y que siempre quiere a su equipo en lo más alto, pero podríamos acortar la frase y dejarla solo en "siempre quiere a su equipo". Es evidente que todo el mundo quiere celebrar los éxitos deportivos de su equipo, pero la afición del Real Oviedo ha aprendido a aceptar su sitio, a disfrutar de los pequeños momentos y de los detalles. A saber que el sentimiento no entiende de categorías y que en el fútbol hay cosas que se olvidan muy rápido y otras, como los colores, que perduran para siempre.

La ciudad respiraba fútbol y el color azul vestía las calles, los edificios y hasta las fuentes. El único pero es que el campo no estuviese del todo lleno, pero los que estuvieron disfrutaron, animaron y gritaron por su equipo, por su sentimiento, por su Oviedo.

Sigo pensando, y después del ambiente ante el Albacete que jugar en casa la vuelta es una ventaja, pero eso ya es otra historia, como a la que esperan pasar los jugadores que forman la primera plantilla de el Real Oviedo de esta temporada y como esa historia a la que ya ha pasado la afición del club carbayón.

He dicho al inicio que quizás el ambiente del Tartiere ayer se pueda parecer a ambientes de otras ligas diferentes a la española, se me olvidaba que hay un lugar en España donde acostumbran a vivir algo parecido y bastante a menudo y es en Bilbao.

No sé si la del Real Oviedo será la mejor afición del mundo, o si realmente eso se puede medir, lo que sí sé es que soy un privilegiado por haber podido vivir en directo y por haber podido contar uno de los mejores momentos de su historia. #Estamosvolviendo #Esteañosí

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