Mucho se ha hablado en las últimas semanas (desde que el
Real Oviedo certificó su presencia en la fase de ascenso) sobre la preferencia
de jugar la vuelta en casa o fuera. Como esto no deja de ser un blog de
opinión, os voy a dar la mía.
Soy de la idea de que el factor campo tiene es algo importante
y positivo para un equipo y me cuesta compartir la opinión de los que prefieren
disputar la vuelta fuera.
El Carlos Tartiere sólo ha visto una derrota esta temporada,
fue contra un primero como el Tenerife, pero el campo oviedista da garantías al
equipo.
Está claro que al equipo se le pide ganar partidos en casa y
no perderlos fuera. Con esa premisa da igual el orden en el que se jueguen los
partidos, pero la nube pesimista que flota sobre el oviedismo hace pensar en
que la vuelta en casa puede ser una losa en lugar de una ventaja.
El rechazo a la vuelta en casa se basa en un mal partido de
ida, en el que la presión de tener que ganar y ante más de 25.000 aficionados
pueda pesar. Pero, siempre siendo pesimista de cara a la ida. Pero el Carlos
Tartiere durante el ‘playoff’ no entiende de pitos, ni reproches, la grada azul
solo piensa en fiesta, en animar a su equipo en llevarlo en volandas, tanto si
hay que remontar un resultado adverso como si hay que sentenciar la
eliminatoria. Ahora al Real Oviedo le tocará jugar contra Bilbao Athletic,
Levante B o Albacete, de esos tres campos dos, presumiblemente, serán de
primera y no presentarán una gran entrada local, mientras que el Carlos
Belmonte que en otro tiempo también fue un campo de primera tendrá mayor
presión local.
En mi opinión el Real Oviedo tiene que demostrar que es
equipo de Segunda contra quien sea donde sea, sólo pido una cosa: Ya que este
es el año del ascenso, por favor, que sea en casa.
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