La fe no la pierdo y
me niego a que este año no sea el año. No quiero ni pensar que otra vez el
Oviedo se queda fuera. Confío en que se jugará el playoff y se ascenderá
pero aún creo que este equipo puede dar más o al menos esa es mi impresión.
Confío en Diego
Cervero. Espero más de Aitor Sanz
porque sé que es capaz de dar más en el centro del campo, con garra, veteranía
y calidad. Quiero más de Cerrajería
porque ha demostrado que llega bien desde atrás y aporta goles y lucha. Confío
en que Héctor Simón marque la
diferencia en el centro del campo, en el último pase y balones parados. Quiero
volver a ver a Xavi Moré dejando
sentados a rivales. Me gustaría que Casares
levantase la cabeza más a menudo y combinase con sus compañeros, espero que Iker Alegre corra la banda izquierda
con velocidad y ataque los balones con decisión. Quiero que Mantovani y Baquero sean un cerrojo y que Dani
Barrio despeje la pelota lejos del área. Me gustaría ver doblar la banda
izquierda a Cantero o Álvaro y la derecha a David u Owona. Quiero goles de Pepe
Díaz, de Fran Sol y de Señé y me gustaría saber de qué juega Iván Rubio e incluso ver como para Orlando Quintana y sobre todo, me gustaría
ver al mejor Manu Busto.
Quiero ver al mejor Oviedo y aún hay tiempo para que lo
demuestre y lo pueda hacer. Estos son los que tienen que lograr el objetivo y
en estos es en los que me toca confiar pero también a los que les tengo que
pedir el máximo.
Me gustaría que los partidos del Oviedo acabasen siendo un
agobio para el rival. Un asedio constante cuando debe hacerse y no relajarse
cuando se logra un gol.
Quedan diez jornadas, diez partidos para soñar, para luchar,
para valientes y para no dejar de sumar.
Yo confío.
#esteañosí. ¡Hala Oviedo!
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