Pocas cosas ya se pueden mencionar en el inicio de 2013 sobre el los dos partidos disputados por el Real Oviedo. Uno el que le enfrentó al filial del Real Sporting en el Molinón y que intentamos olvidar cuanto antes y otro el disputado el pasado domingo en el Tartiere ante el Real Avilés.
Pero hay dos denominadores comunes en ambos encuentros y que me parece justo reseñar.
Si en el encuentro del Molinón el jugador del Real Oviedo recibió insultos desde una parte de la grada rojiblanca, no menos grave es que una parte de la afición del Carlos Tartiere desee la muerte de un futbolista. Son dos situaciones que no se deberían tolerar en un mundo civilizado, pero como bien me decían ayer en Twitter, cómo pretendemos que la población se comporte civilizadamente si los que gobiernan no son capaces de realizar su trabajo y encima se dedican a labores más oscuras y delictivas.
Sea como sea, deberíamos empezar a plantearnos soluciones. No sé puede educar a los niños que acuden a los campos, de esa forma. Pero tan grave es cuando en los partidos del fútbol base, padres, madres y demás familia se ceban también a insultar a árbitros, rivales, entrenadores y demás.
Por otra parte, el otro denominador común y preocupante también es el estado de los terrenos de juego. Si bien es cierto que el césped del Carlos Tartiere está mucho peor, el del Molinón parece que empieza a querer asemejarse a su vecino. Hace ya bastantes años el césped de los campos asturianos era el mejor de España, la situación de los dos equipos referentes del fútbol del Principado (y la crisis probablemente) han convertido sus canchas en 'campos de pasto'. El que me toca más de cerca, el césped del Tartiere es, me atrevería a decir (a falta de visitar todos los campos del grupo I), que es el peor. Tan sólo Miramar en sus peores días podría asemejarse, pero con la virtud de que el campo del Marino siempre se recupera.
He preferido centrarme este lunes en estos dos asuntos, espero vuestras críticas y comentarios.
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