lunes, 1 de octubre de 2012

Un apático Real Oviedo deja escapar la victoria en el Tartiere

Es difícil encontrar la razón por la que el Real Oviedo no logró los tres puntos en el día de ayer ante el colista de la categoría el CD Marino de Tenerife. Quizás los calificativos más apropiados puedan ser apatía, desgana, falta de intensidad o ideas espesas a las 12 del mediodía.
El conjunto azul intentó que en la primera jugada del partido se fuese aclarando en el encuentro y lo hizo tanto en la primera parte como al comienzo de la segunda. Dos chispazos que parecían mostrar a un Oviedo que jugaba a tirones. Probablemente empujado una vez más por la incansable grada del Carlos Tartiere.
El mejor del partido ante el Marino solo pudo ser Javi Casares que con molestias ya en el descanso tuvo que ser sustituido tras la reanudación (un cambio que en el momento de producirse parecía inexplicable). Pero el equipo no está fino, el rival no se metio tan atrás como cabía esperar y aún así el conjunto de Sarriugarte no supo perforar la portería canaria. A medida que avanzaban los minutos los tinerfeños se sentían más cómodos esperando a que en alguna contra pudiesen sorprender... Pero ni eso pasó.
El técnico del Real Oviedo que durante la semana dio a entender que haría cambios en el once al final sólo jugó al despiste porque su once era el mismo salvo que Casares entraba recuperado por Pascual para que Cerrajería volviese al centro del campo.
Muchos piensan que al Oviedo le falta un hombre de último pase que sirva balones a los delanteros y a las bandas... ¿pero de qué sirve un último pase si el delantero sólo juega de espaldas a la meta rival?
Lo único positivo que me viene a la mente es que el partido de ayer ante el colista en el pasado se habría perdido. Ante equipos "asequibles" el Oviedo se siente seguro en defensa pero le falla la construcción y la consiguiente finalización. Esperemos que mejore la situación y la ilusión vuelva a resurgir con fuerza en el Carlos Tartiere

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