
Sería casi impensable ver a un deportista como Babe Ruth actualmente en cualquier cancha o pabellón deportivo. Era un jugador orondo y con gran predilección por las celebraciones. Cierto es que existen algunos casos de deportistas así, hoy en día, pero no dejan de ser meras excepciones en una sociedad marcada por el culto al cuerpo.
Sin embargo, los tiempos por suerte o por desgracia, cambian y las cosas por aquel entonces eran muy diferentes. Deportistas sin excesivas cualidades físicas luego podían ser nombrados atletas del siglo, como el propio Ruth, nombrado por la Associated Press en 1999, un galardón merecido y ahora sabremos el porqué.
George Herman Ruth Jr. nació el 6 de febrero de 1895 en Baltimore. Fue el primero de ocho hermanos y el único varón en superar la infancia aunque debido al trabajo de sus padres tuvo que pasarla en un orfanato-reformatorio.
Después de ser abandonado por sus padres, el pequeño Ruth desarrolló una gran habilidad por los deportes y más concretamente por el beisbol.
A pesar de convertirse en leyenda por su manejo del bate al lograr 714 ‘home runs’ en su carrera, en sus inicios como adolescente despuntó por su buen lanzamiento.
Comenzó como pitcher y en 1914 logró su primer contrato profesional. El mismo año fue adquirido por los Red Sox de Boston, comenzando así su andadura por las grandes ligas. En el mítico equipo de Massachusetts permaneció durante seis temporadas donde fue eclipsando poco a poco a jugadores importantes de la época, como Ty Cobb y Honus Wagner.
Uno de los datos más determinantes de su carrera deportiva tuvo lugar cuando consiguió su primer home run siendo ‘pitcher’ del equipo de Boston. No mucho más tarde comenzó a rubricar su nombre en los libros de historia al conseguir superar la cifra de 25 home runs en una temporada que por aquel entonces era el récord que ostentaba un olvidado Gaby Kraveth.
En diciembre de 1919, comenzó a fraguar su leyenda neoyorkina, ya que fue ese mismo año cuando los Red Sox de Boston decidieron traspasarlo a los Yankees por 100.000 dólares.
Una decisión que le costaría muchos disgustos a Boston ya que desde que traspasaron a Ruth no volvieron a ganar una serie final hasta 2004, nada más y nada menos la cifra de 85 años, algo que fue denominado, 'La Maldición del Bambino'.
Más tarde fue el propio Ruth quien dio a los Yankees el primer campeonato, y comenzó así su gran trayectoria y la del conjunto neoyorkino, que por aquel entonces no disponía ni siquiera de estadio propio.
En su primera temporada en Nueva York, Babe Ruth, logró sacar la bola del campo en 54 ocasiones, lo que sirvió para que su equipo decidiese invertir en un estadio donde todos los fans pudiesen contemplar su golpeo.
En 1923 y con 74.000 espectadores fue inaugurado el ‘Yankee Stadium’ que durante años fue conocido como ‘La casa que construyo Ruth’ y que vivió un Home Run el mismo día de la inauguración logrado por el propio Ruth.
Durante su etapa en los Yankees se ganó numerosos apodos además de ‘Babe’ que fue el primero, fue conocido como ‘El Bambino’, ‘El Sultán del Bate’, ‘El Rey del Home Run’ o ‘Herman el Grande’.
Babe Ruth era una celebridad en los años 20 y 30 y vivía como tal. A sus lejanos golpes se unían una serie de manías y extravagancias en su vida privada propias de una estrella de Hollywood, y es que Ruth además del Beisbol sentía verdadera predilección por el séptimo arte ya que incluso participó en rodajes de cine junto a mitos como Clark Gable.
Sin embargo, su comportamiento fuera de las pistas afectó a su rendimiento deportivo hasta llegar a amenazar a los Yankees con irse si no le permitían contar con un cargo de administrador dentro del equipo.
En 1936 formó parte del Salón de la Fama de la Liga de Beisbol, junto a nombres como Ty Cobb, Walter Johnson, Honus Wagner y Christy Mathewson.
Más tarde, pese a sus intentos de convertirse en entrenador, tuvo que dejar definitivamente el béisbol ya que, en 1946, le fue diagnosticado un cáncer. La última aparición de Babe Ruth en el Yankee Stadium, tuvo lugar el día que se conmemoró su 25 aniversario, hace hoy 61 años.
El 16 de agosto de 1948, falleció ‘El Rey del Home Run’, dejando un legado en el beisbol americano que aún hoy perdura. Y es que, como decía el propio Ruth, “Los Home Run de ayer ganan los partidos de hoy”.
Sin embargo, los tiempos por suerte o por desgracia, cambian y las cosas por aquel entonces eran muy diferentes. Deportistas sin excesivas cualidades físicas luego podían ser nombrados atletas del siglo, como el propio Ruth, nombrado por la Associated Press en 1999, un galardón merecido y ahora sabremos el porqué.
George Herman Ruth Jr. nació el 6 de febrero de 1895 en Baltimore. Fue el primero de ocho hermanos y el único varón en superar la infancia aunque debido al trabajo de sus padres tuvo que pasarla en un orfanato-reformatorio.
Después de ser abandonado por sus padres, el pequeño Ruth desarrolló una gran habilidad por los deportes y más concretamente por el beisbol.
A pesar de convertirse en leyenda por su manejo del bate al lograr 714 ‘home runs’ en su carrera, en sus inicios como adolescente despuntó por su buen lanzamiento.
Comenzó como pitcher y en 1914 logró su primer contrato profesional. El mismo año fue adquirido por los Red Sox de Boston, comenzando así su andadura por las grandes ligas. En el mítico equipo de Massachusetts permaneció durante seis temporadas donde fue eclipsando poco a poco a jugadores importantes de la época, como Ty Cobb y Honus Wagner.
Uno de los datos más determinantes de su carrera deportiva tuvo lugar cuando consiguió su primer home run siendo ‘pitcher’ del equipo de Boston. No mucho más tarde comenzó a rubricar su nombre en los libros de historia al conseguir superar la cifra de 25 home runs en una temporada que por aquel entonces era el récord que ostentaba un olvidado Gaby Kraveth.
En diciembre de 1919, comenzó a fraguar su leyenda neoyorkina, ya que fue ese mismo año cuando los Red Sox de Boston decidieron traspasarlo a los Yankees por 100.000 dólares.
Una decisión que le costaría muchos disgustos a Boston ya que desde que traspasaron a Ruth no volvieron a ganar una serie final hasta 2004, nada más y nada menos la cifra de 85 años, algo que fue denominado, 'La Maldición del Bambino'.
Más tarde fue el propio Ruth quien dio a los Yankees el primer campeonato, y comenzó así su gran trayectoria y la del conjunto neoyorkino, que por aquel entonces no disponía ni siquiera de estadio propio.
En su primera temporada en Nueva York, Babe Ruth, logró sacar la bola del campo en 54 ocasiones, lo que sirvió para que su equipo decidiese invertir en un estadio donde todos los fans pudiesen contemplar su golpeo.
En 1923 y con 74.000 espectadores fue inaugurado el ‘Yankee Stadium’ que durante años fue conocido como ‘La casa que construyo Ruth’ y que vivió un Home Run el mismo día de la inauguración logrado por el propio Ruth.
Durante su etapa en los Yankees se ganó numerosos apodos además de ‘Babe’ que fue el primero, fue conocido como ‘El Bambino’, ‘El Sultán del Bate’, ‘El Rey del Home Run’ o ‘Herman el Grande’.
Babe Ruth era una celebridad en los años 20 y 30 y vivía como tal. A sus lejanos golpes se unían una serie de manías y extravagancias en su vida privada propias de una estrella de Hollywood, y es que Ruth además del Beisbol sentía verdadera predilección por el séptimo arte ya que incluso participó en rodajes de cine junto a mitos como Clark Gable.
Sin embargo, su comportamiento fuera de las pistas afectó a su rendimiento deportivo hasta llegar a amenazar a los Yankees con irse si no le permitían contar con un cargo de administrador dentro del equipo.
En 1936 formó parte del Salón de la Fama de la Liga de Beisbol, junto a nombres como Ty Cobb, Walter Johnson, Honus Wagner y Christy Mathewson.
Más tarde, pese a sus intentos de convertirse en entrenador, tuvo que dejar definitivamente el béisbol ya que, en 1946, le fue diagnosticado un cáncer. La última aparición de Babe Ruth en el Yankee Stadium, tuvo lugar el día que se conmemoró su 25 aniversario, hace hoy 61 años.
El 16 de agosto de 1948, falleció ‘El Rey del Home Run’, dejando un legado en el beisbol americano que aún hoy perdura. Y es que, como decía el propio Ruth, “Los Home Run de ayer ganan los partidos de hoy”.
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